5-9-2021 EL ABOGADO GARZÓN

Ayer noche, la televisión estatal publicó un reportaje del abogado y antiguo magistrado Baltasar Garzón a raíz de una resolución reciente de la Comisión de las Naciones Unidas, relativa a la protección y defensa de derechos humanos. Esta resolución establece que la sentencia del Tribunal Supremo que inhabilitó a Garzón en razón a un delito de prevaricación era injusta.

 

Imagino que la influencia de Garzón en el ámbito público debe aún tener una cierta intensidad. Da, además la circunstancia que en la actualidad es novio de la Fiscal jefe, Dolores Delgado, por lo que la visibilidad del ex juez seguro que tiene mayores posibilidades que si estuviera en estos tiempos enamorado de una señora atractiva pero menos mediática.

 

La resolución de la Comisión de la ONU no tiene naturalmente fuerza ejecutiva alguna, por lo que la sentencia del Tribunal Supremo seguirá teniendo indudable validez. Pero Garzón piensa que ha conseguido con esta decisión de un organismo internacional, lanzar sombras de duda sobre el comportamiento de los magistrados del Supremo. Y parece sentirse con ello ya satisfecho, porque en absoluto ha pensado recuperar sus funciones de magistrado, cuando su despacho profesional, por lo que parece, funciona estupendamente.

 

Pero la raíz del problema continua existiendo. Garzón un magistrado de izquierdas, progresista o como se le quiera llamar en esta línea de sentimientos personales intransferibles, aceptó hace años presentarse a las elecciones al Parlamento por el partido socialista, en la época de González, desempeñando más tarde, aunque por breve plazo una función en el Ministerio del Interior. Luego dimitió y se fue otra vez a la Audiencia Nacional.

 

Y esto es lo que tendríamos que rechazar todos los que queremos una justicia independiente. Que lo sea y que lo parezca. No se puede admitir que quien ha desempeñado cargos de partido, luego regrese a la Administración de justicia como si nada. No se equivocó aquí Garzón, es el propio sistema el que adolece de unas serias de deficiencias que generan la duda y la insatisfacción entre la propia ciudadanía.

 

¿Que un magistrado desea dedicarse a la política?. Pues muy bien, que lo haga. Pero luego no puede volver a la magistratura. O por lo menos transcurridos muchos años. Cuando haya desaparecido cualquier soplo, indicio de un posible partidismo.

 

Baltasar Garzón jugó con las cartas que tenía a mano de acuerdo con la legislación que la amparaba. Y ello tenía sus riesgos. Quizá no los calibró en toda su medida.

 

En cualquier caso no le ha ido mal. Ya lo veis. Abogado de éxito.

 

domingo, 5 de septiembre de 2021