NOS GUSTA EL PERFECCIONISMO

RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS COMPLEJOS QUE OTROS NO HAN PODIDO AFRONTAR O RESOLVER

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24-9-2022 MELONI. "LOS EXTREMOS"

Ya se ve. Es más fácil, más digerible, hablar de «extrema derecha» que de extrema izquierda. Meloni, por ejemplo, es de «extrema derecha», pero Iglesias y su partido Podemos, no son, naturalmente, de extrema izquierda. No les apellidan así. Hay una cierta aprensión e incomodidad de los medios a llamarles lo que en realidad son.

 

La gente huye de los radicalismos. De los extremos. Y si un partido se ha bautizado de «extrema derecha», pues sencillamente, ignorarlo. Pero en el partido de Meloni, Hermanos de Italia,- que creo se llama así la formación,- parece que el apelativo de muy a la derecha no va a hacer mella entre los electores. Por lo menos es lo que dicen las encuestas. Esto es, que va a ser la próxima primera ministra de Italia, representando a la coalición en la que también aparece el abuelo, el incombustible Berlusconi.

 

Porque claro, uno se pregunta, así directamente, porqué parece que estos partidos tan escorados a la derecha están teniendo en algunos países europeos,- léase Suecia o Hungría-, esta preponderancia. ¿Casualidad? ¿Cansancio del electorado?. ¿O es que las experiencias de gobierno de las izquierdas no han cosechado los resultados que el electorado esperaba?.

 

Pues algo o quizá mucho de esta última lectura puede ser la que esta produciendo este cambio. En definitiva el principio acción/reacción, sigue estando muy presente en la mente de los votantes. Si el partido de la izquierda, socialista o semejante no cumple con los objetivos que se fijaron y esto se produce una y otra vez, el ciudadano busca otras opciones.

 

Y esto es lo que está sucediendo en Italia. Fue una lástima que la experiencia del ejecutivo de Draghi tuviera una vida tan corta. Que terminara de manera tan abrupta. Pienso que los italianos, habían depositado muchas esperanzas en el que fue presidente del BCE. También lo creía yo mismo. Pero por lo que se observa, Italia no puede abandonar la provisionalidad y el sobresalto.

 

Meloni, -extrema derecha o no,- europeista o no,- va posiblemente a llevar las riendas de la política de su país, ya dentro de unos días. A mí no me parece tan mal. Además estoy convencido que de las palabras a los hechos, cuando las responsabilidades de gobierno aprietan, existe siempre una gran distancia.

 

Le deseo suerte. Que es también un tanto, la suerte de Europa.

 

24 de septiembre de 2022

23-9-2022 GUTERRES. LA PAZ

El Secretario General de la ONU Antonio Guterres se ha de implicar de manera permanente en la búsqueda de la paz, hablando con Putin, con Biden, con Scholz. Aunque le digan que no una y otra vez. Y también ha de hablar con Erdogan. Con todos los que puedan ayudar a poner un fin en este conflicto. Porque para esto está la ONU y para esto está su Secretario General. Para esto se creó al finalizar la segunda contienda mundial una organización que impulsara la paz en las naciones. Esta era la gran apuesta de la ONU cuando la Sociedad de Naciones, su antecesora, ya había fracasado en los tiempos del nazismo.

 

La guerra, esta guerra, no terminará con un ganador. Nada hay imposible en este mundo, pero apuesto a que Ucrania, pese a sus grandes esfuerzos, no va a ganar. Pero tampoco Rusia. Solamente se podrá ganar la paz, en la mesa de negociaciones.

 

Guterres se ha de ir a Moscú. Aunque le sea de lo más incómodo. Y volver si es necesario. Y también a Kiev. Y mantener igualmente un intenso contacto con los aliados occidentales.

 

Además no hay tiempo que perder. Porque ya se ha perdido bastante. ¿Estamos hoy mejor que hace unos meses?. Puede parecerlo, pero no.

 

Es tiempo del diálogo. Con unos y con otros. Tragando saliva. Guterres y la ONU tienen aquí un papel que podría ser decisivo.

 

Porque si no se hace, podemos empezar a preguntarnos para que nos sirve la ONU.

 

¿Otra experiencia fallida?

 

23 de septiembre de 2022

23-9-2022 MÁS IMPUESTOS

Vuelve estos días la polémica, suscitada por el Gobierno. Lo de siempre. Unos quieren que se pague más, otros menos. Los que quieren que se pague más, habitualmente son los que tienen poco o nada y saben que a ellos la medida no les va afectar. Es la pugna de los que creen que quienes tienen dinero, no lo han hecho de manera muy honrada y que la gran injusticia se ha cebado con ellos. Por tanto los ricos han de purgar sus pecados. Un asunto claramente ideológico. Aunque no se diga. Aunque no se quiera confesar y se edulcore con tecnicismos.

 

Pero la cuestión es de lo más sencillo. A más impuestos, menos deseo, menos voluntad de invertir de quienes tienen un patrimonio suyo, con su esfuerzo o heredado. «Si tengo que trabajar tanto, correr tantos riesgos y al final la parte de león se la lleva el Estado, me quedo en casa, no asumo ningún riesgo.» Y esta es la realidad. La confianza del empresario, la existencia de un sistema impositivo que no se convierta en confiscatorio, es el que crea la inversión y en consecuencia puestos de trabajo. Naturalmente en una economía abierta, en la que la iniciativa privada tenga un papel preponderante.

 

Pero algunos políticos no lo ven así. Y se abandonan a favor de ideologías caducas, que han demostrado sus históricos fracasos. Pero la capacidad de engañar al pueblo una y otra vez no tiene límites.

 

Todo para seguir mandando.

 

23 de septiembre de 2022

24-4-2022 CON TRUMP, NO

Estoy bastante convencido. Con Trump en la presidencia de los USA, Putin no se habría atrevido a invadir Ucrania. ¿Porque?. Simplemente, Putin respetaba más a Trump que a Biden. Lo respetaba o lo temía. Que a veces el respeto encubre un acusado temor.

 

Claro que uno puede preguntarse si es suficiente este ingrediente personal, para detener o descartar una determinada estrategia bélica. Creo que sí. Que los aspectos personales pueden ser muy determinantes a la hora de asumir riesgos e iniciar determinadas aventuras.

 

A Putin le gustaba Trump. Y lo había demostrado en varias ocasiones. Imagino que el paso que dio Trump para iniciar un diálogo con Corea del Norte, le debía parecer una decisión imaginativa y audaz. O decirles a los europeos que tenían en el futuro que asumir más responsabilidades en la financiación de la OTAN, rompiendo una tradición de años.

 

No hace falta insistir en que Trump fue un presidente tremendamente discutido. Fuera de los Estados Unidos, por supuesto. Y mucho en Europa. Pero me pregunto, con quien estaba Occidente más seguro. ¿Con Trump?. ¿Con Biden?. ¿Qué me contestáis?

 

En política internacional, la iniciativa tiene su importancia. En ocasiones, determinante. La iniciativa vinculada al «timing» en la toma de decisiones y la asunción de un cierto liderazgo. En la actualidad no estoy tan convencido que Biden y sus aliados de la UE lleven la iniciativa en el conflicto de Ucrania. El liderazgo en una u otra vertiente del Atlántico o no existe o es débil, de una absoluta inconsistencia. Putin se aprovecha de ello.

 

Me preguntareis que todo esto que estoy escribiendo, podría asumirse. Pero que la realidad es la que es. Y no podemos volver atrás. Y que a partir de ahí, lo que interesa es saber, qué se ha de hacer para terminar esta pesadilla. Y con los políticos que hoy tenemos. Porque algún día habrá que terminarla.

 

No digo que tengamos que apelar a Trump. Pero me resisto a aceptar que tanto la UE como los USA no cuenten con los mecanismos y con la fuerza suficiente para buscar una fórmula que permita el cese de hostilidades. Si nos hallamos ante una pugna entre bloques, habrán de ser los políticos que representen estos bloques, quienes tengan la voz y la palabra en la negociación. Sucedió algo semejante en Yalta, al final de la segunda contienda mundial. El escenario hoy es distinto. Pero existen algunas semejanzas. Pese a todas las insuficiencias que he señalado más arriba, ¿Reunir en una mesa a Biden, Putin, Scholz, Johnson?

 

¿Porque no? ¿Imposible? ¿Quién da el primer paso?.

 

24 de abril de 2022