NOS GUSTA EL PERFECCIONISMO

RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS COMPLEJOS QUE OTROS NO HAN PODIDO AFRONTAR O RESOLVER

NOTICIAS

1-1-2022 ESTA MAÑANA

Hoy día 1 de enero, en este lugar donde estoy recluido por la pandemia, ha amanecido con una niebla espesa. Muy espesa. Porque a las once de la mañana seguimos con la misma situación atmosférica. No sé si esto es un presagio de lo que será este año. O es la niebla la despedida, el último suspiro de lo que nos dejó el 2021.

 

Porque en realidad este último año fue para olvidar. Un año de transición. En general. Sin distinciones. En el ámbito político o económico.De caminar por la arena movediza, inestable del Covid. Creíamos que habíamos ya superado los embates de la enfermedad. Pero no. Las variantes se han ido sucediendo. Y cada una de ellas esperábamos que fuera la última. En absoluto. Y no hemos perdido la esperanza que la que ahora nos invade, lo sea.

 

Con este bagaje nos vamos a ir a este 2022. Posiblemente en uno o dos meses nos atrevamos a despejar el interrogante.Y podamos finalmente a empezar a hacer cálculos sin la existencia de este algoritmo vírico, que nos ha complicado la existencia en estos dos últimos años.

 

Feliz? Año nuevo.

 

1 de enero de 2022

5-1-2022 ANÓNIMOS

Un informe en la televisión alemana habla de los anónimos ofensivos publicados en las plataformas y dirigidos a los deportistas de distintas especialidades. En particular del fútbol. Y naturalmente abunda en diversas consideraciones acerca de este mal endémico que nos han generado las redes sociales.

Claro que ya es un asunto viejo. Por supuesto sin resolver. ¿Qué se ha de hacer? ¿Ignorarlos? ¿Combatirlos? Hace años que estamos con esta cuestión. ¿Porqué no hacer responsable a las plataformas Google, Facebook y demás de lo que se publica si los destinatarios de las ofensas quieren una reparación? ¿Porqué se ha de hacer una distinción entre los propietarios de periódicos y revistas que responden de lo que se publica en sus páginas y en cambio dejar a los muy opulentos propietarios de las redes, al margen de cualquier imputación sobre lo que aparece de manera anónima en su plataforma?

No se entiende. Y no acabo de comprender la pasividad, el silencio de los gobiernos en este asunto. La libertad,- tan mal entendida-, de decir lo que a uno le venga en gana, descargando bilis y acusando al prójimo al amparo del anonimato, ha contribuido en definitiva a engrosar el tráfico en las redes, la cuenta de resultados de estas sociedades, convirtiendo al ultraje y la mentira, como señas de una maltrecha normalidad.

Algún día tendremos que despertar de este mal sueño. Algunos brotes verdes en favor de una mayor transparencia, de una mayor limpieza han empezado a verse. Pero estamos aún bastante lejos de lo deseable. El poder que siguen manteniendo en el ámbito de la información de todos nosotros es enorme. Y puede llegar a ser intolerable, si es que no empieza ya a serlo.

 

Espero que algún día no tengamos que arrepentirnos de habernos sumergido sin mayores precauciones en la utilización de estas nuevas tecnologías.

 

Lo espero.

 

5 de enero de 2022

4-1-2022 EL RÉGIMEN DEL 78

Gusta a determinados personajes de las nuevas generaciones referirse a la Constitución y a la democracia alumbrada tras la transición, como al «Régimen del 78». Esto es, no a un «sistema democrático» como ellos piensan que debe ser, sino simplemente «un régimen». O sea, si con Franco el Estado se hallaba instalado en un régimen, por supuesto autoritario, en la actualidad nos encontramos también en un régimen, aunque los voceros de esta denominación, se han ahorrado de añadirle un sustantivo más. Creen que de momento ya es suficiente omitir el carácter de «democrático». Simplemente porque entienden que la Constitución del 78 tiene poco de democrática.

 

Claro que estos señores no nos dicen qué es lo que ellos desearían. Insisten en explicar que lo del 78 fue una pura convención, determinada por la historia más inmediata inmersa en el franquismo y que la calidad democrática de nuestro país queda muy condicionada por estos orígenes.

 

Prácticamente ninguno de estos señores había nacido en aquella época. Pero piensan que su autoridad es absoluta para contradecir o rechazar los argumentos de quienes sí vivieron con intensidad, esperanza y un cierto optimismo aquellos años. Me pregunto qué credibilidad pueden tener los exponentes de estas generaciones jóvenes en su tarea de convencer a los ciudadanos acerca de su interpretación de hechos que solamente han conocido a través de lecturas y testimonios interesados.

 

Aunque la respuesta en estos tiempos es bastante evidente. La credibilidad la generan por la inexperiencia e ingenuidad de su público, de sus lectores. Porque quienes les escuchan, en su inmensa mayoría tampoco vivieron aquellos acontecimientos. Y parece que los que sí tuvieron algo que ver en ello tengan ahora poco o ningún predicamento.

 

Y así puede suceder,- esperemos y deseemos que no-, que la historia se repita. Que el enfrentamiento irredento entre izquierda y derecha vuelvan a brotar, cuando hacia tiempo, mucho tiempo lo habíamos sepultado.

 

Claro que en este tema no somos los únicos. Europa ha vivido también experiencias semejantes.

 

Pero ahora que empieza el año, vamos a pensar en positivo. Quizá no todo sea tan desalentador como pueda parecer.

 

4 de enero de 2022

2-1-2022 ALGORITMOS

¿Los algoritmos son «justos o injustos»? ¿Son equitativos? ¿Objetivos?

Pues depende. Como toda obra humana lo serán más o menos. En el caso de los algoritmos dependerá de la información que se haya utilizado para su ejecución y naturalmente del protagonista, de la persona o técnicos que lo hayan elaborado. Habrá por tanto un grado de subjetivismo en el algoritmo que se haya creado.

Pero el problema se produce porque el algoritmo está controlando cada vez más nuestras vidas. Google funciona con algoritmos. Las empresas se guían cada vez más con protocolos que se sirven de algoritmos. Si te aceptan o no en una empresa, en una nueva ocupación, depende o dependerá de lo que dictamine el algoritmo que se ha materializado en un protocolo.

¿Y como llevamos un algoritmo que consideremos injusto, arbitrario, al Juzgado?¿ Cómo conseguimos que un juez le diga al autor de este algoritmo que debe destruirlo porque es nocivo para la salud democrática y mental de los ciudadanos? Pues que conozca hasta ahora no hemos tenido ninguna sentencia de estas características. Y en cambio estamos como digo, cada vez más dominados por los algoritmos.

Alguna voz tendrá que alzarse para protestar de tal o cual algoritmo. Entendiendo que su aplicación le ha perjudicado gravemente.

Por tanto primera reflexión a modo de conclusión. El algoritmo no es intocable y por supuesto no es perfecto.

Y en algunas ocasiones puede ser un desastre.

Al tiempo.

 

2 de enero de 2022