NOS GUSTA EL PERFECCIONISMO

RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS COMPLEJOS QUE OTROS NO HAN PODIDO AFRONTAR O RESOLVER

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2-1-2022 ALGORITMOS

¿Los algoritmos son «justos o injustos»? ¿Son equitativos? ¿Objetivos?

Pues depende. Como toda obra humana lo serán más o menos. En el caso de los algoritmos dependerá de la información que se haya utilizado para su ejecución y naturalmente del protagonista, de la persona o técnicos que lo hayan elaborado. Habrá por tanto un grado de subjetivismo en el algoritmo que se haya creado.

Pero el problema se produce porque el algoritmo está controlando cada vez más nuestras vidas. Google funciona con algoritmos. Las empresas se guían cada vez más con protocolos que se sirven de algoritmos. Si te aceptan o no en una empresa, en una nueva ocupación, depende o dependerá de lo que dictamine el algoritmo que se ha materializado en un protocolo.

¿Y como llevamos un algoritmo que consideremos injusto, arbitrario, al Juzgado?¿ Cómo conseguimos que un juez le diga al autor de este algoritmo que debe destruirlo porque es nocivo para la salud democrática y mental de los ciudadanos? Pues que conozca hasta ahora no hemos tenido ninguna sentencia de estas características. Y en cambio estamos como digo, cada vez más dominados por los algoritmos.

Alguna voz tendrá que alzarse para protestar de tal o cual algoritmo. Entendiendo que su aplicación le ha perjudicado gravemente.

Por tanto primera reflexión a modo de conclusión. El algoritmo no es intocable y por supuesto no es perfecto.

Y en algunas ocasiones puede ser un desastre.

Al tiempo.

 

2 de enero de 2022

28-12-2021 ¿MÁS EMPLEO?

Leo en el periódico el Mundo un artículo del ministro Escrivá, cantando las excelencias de la nueva ley laboral que ha aprobado el consejo de Ministros y que ahora deberá debatirse en el Parlamento. Claro que podría afirmarse que ésta es la «mejor ley posible». Esto es, en las presentes circunstancias. Porque partido Socialista y Podemos se habían conjurado para que antes de fin de año, se diera una solución al asunto.

 

Y finalmente no se ha hablado de «derogación». Esto ha sido útil para los mítines, para las proclamas electorales. La palabra «reforma» no se habría vendido bien al electorado. Derogación, de todas todas. Y al final, con la boca pequeña, se ha anunciado una reforma de la ley del partido Popular. La memoria de algunos, es a veces muy corta.

 

¿Objetivo? «Fuera la temporalidad, contrato indefinido y más poder para los sindicatos.» Estas son las bases de los preceptos que se reforman. Pero nadie, nadie del Gobierno ha dicho, ha afirmado que con estas novedades, vamos a reducir la tasa de desempleo.

 

Escrivá, la ministra de trabajo, el mismo Pedro Sánchez hubieran podido anunciar: «con esta nueva ley vamos a reducir el paro en 3,4 o 5%. Vamos a pasar del 15% al 10%.». Pero seguro que no han hecho números ni análisis de este tenor. Porque ésta es la gran pregunta. ¿Cuántos miles de puestos de trabajo vamos a crear con las nuevas condiciones que hemos introducido en la legislación laboral? Porque si no ha de servir para que en España haya más ocupación, la reforma servirá de bien poco.

 

Yolanda Díaz, la vicepresidenta, ha dicho que por fin se van a terminar los «contratos basura». La temporalidad va a ser la excepción. Y es evidente que estas consideraciones tienen un sentido. En el estado del bienestar para la inmensa mayoría, estamos todos de acuerdo. Pero la cuestión está en determinar si las condiciones que inciden en la economía de este país, -productividad, costes, competencia internacional,- van a permitir que la reforma aprobada impulse la inversión y la creación de empleo.

 

Esto es precisamente lo que está en el aire. En definitiva, lo más importante.

 

martes, 28 de diciembre de 2021

27-12-2021 INFLACIÓN/RECUPERACIÓN

Unos cuantos están estos días clamando en contra del dinero barato, de los recursos tan generosos que pone a disposición de las entidades de crédito el  Banco Central europeo. Dicen que ha llegado la hora de cambiar de rumbo. Que hay demasiado dinero en el mercado. Que esto no es bueno. Que favorece el incremento de precios y es el gran detonante de la inflación. Hora es por tanto del alza del tipo de interés.

 

No estoy de acuerdo con esta tesis. No hago culpable al  Banco Central de la situación. Ni en todo ni en parte.  Las causas ya son conocidas. Se han aireado reiteradamente en la prensa. Y las he tratado en este blog en alguna otra ocasión.

 

El problema que tenemos hoy es el mismo o más agravado quizá que el que se generó cuando descubrimos que estábamos en una situación pandémica. Hace un par de años. Cuando aún hablábamos de China como la principal responsable de todo ello. Se produjo el gran parón en la economía mundial con la inquietud y el temor de lo que pudiera suceder cuando la epidemia llegara a su fin. Fue entonces, tras algunos importante retrasos, que la Unión Europea empezó a considerar muy seriamente que tenía que generar recursos para hacer frente a las consecuencias derivadas del colapso. Y el Banco Central europeo mantuvo una política monetaria intentando minimizar los efectos de la caída del pulso económico y de la producción.

 

¿Estamos ya a salvo?. No. Seguimos en la emergencia. Con la necesidad de contar con unos salvavidas que nos mantengan a flote.

 

Uno de ellos, quizá el principal, el Banco Central europeo. Por mucho que los gobernantes nos digan una y otra vez que se han superado los momentos más críticos y que estamos ya en la senda de la normalidad, no lo creáis. La debilidad sigue siendo grande. La incertidumbre enorme. Y si se logra vencer esta última variante, la resaca va a condicionar la evolución de la coyuntura; el consumo y la inversión en los próximos meses.

 

Por tanto que el Banco Central europeo se quede quieto. No es imprescindible en estos momentos un cambio en el precio del dinero ni tampoco la reducción sustancial de la masa monetaria.

Lo que sigue siendo fundamental es que las ayudas y la financiación lleguen en estas horas que vuelven a ser difíciles y complicadas.

 

Hoy por hoy la recuperación es lo primero. No hemos llegado aún a recuperar lo perdido en este par de años, en términos de PIB. ¿La inflación? Vamos a esperar un poco para adoptar alguna medida de contención.

 

Y en un par de meses seguimos hablando.  ¿No os parece?

 

lunes, 27 de diciembre de 2021

25-12-2021 POBRE EUROPA

Se me ocurre que este es el titular que corresponde a la situación actual. En el entorno internacional. No somos potencia, ni somos capaces de condicionar alguna gran decisión que se adopte en el contexto internacional. Después de la segunda contienda mundial, fuimos los aliados de los Estados Unidos, convertidos en el gendarme occidental frente al telón de acero. Y más que aliados, una especie de súbditos. Los hermanos menores de la potencia dominante.

 

Pero la situación ha cambiado. Los Estados Unidos se empezaron a alejar con Donald Trump y con Biden tampoco se han logrado progresos notables. En parte porque los norteamericanos han perdido influencia y empezaron a refugiarse en sí mismos. Y también por que China ha sido y es la estrella ascendente.

 

Y queramos o no, en Europa la dependencia va a ser cada vez mayor de los suministros de energía, del gas que viene de Rusia. Por mucho que Bruselas quiera jugar la carta de la independencia y de la fuerza política, la realidad va a ser muy distinta. Mientras no seamos autosuficientes en las fuentes energéticas de carácter alternativo,- y esto va para largo-, la política de la Unión europea, estará lastrada por esta servidumbre hacia el gran vecino del Este.

 

Además Rusia ha encontrado otro socio con el que fortalecer su posición en el tablero de la política internacional. China necesita también de las materias primas y del gas que le proporciona este país. Y los dos han llegado a la conclusión que una alianza frente a los Estados Unidos les va a generar unas buenas plusvalías.

 

También por esta razón Biden pedía que se abandonara la puesta en funcionamiento del gasoducto que va a unir directamente Rusia con Alemania. Un trabajo conspicuo y tenaz en el que el antiguo canciller Schröder, miembro del consejo asesor de Gazprom, habrá tenido algo que ver.

 

Si nuestra vieja Europa fuera autosuficiente, en petróleo y en gas, podríamos jugar la carta del liderazgo con buenas garantías de éxito. Sin obstáculos ni reservas. Pero esto no es posible. Claro que podemos seguir alardeando de contar con este liderazgo, aunque luego en nuestros actos se demuestre otra cosa.

 

Es lo que hemos venido haciendo todos estos años. Una política exterior sin rumbo. En el fondo conscientes de nuestras enormes limitaciones.

 

sábado, 25 de diciembre de 2021