NOS GUSTA EL PERFECCIONISMO

RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS COMPLEJOS QUE OTROS NO HAN PODIDO AFRONTAR O RESOLVER

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7-11-2021 NO SE NADA

Es así. Y no me sucede solamente a mí. Seguro que le sucede a la mayor parte de economistas, de estudiosos de esta aún muy joven ciencia. Digo “no se nada” para evidenciar que nos equivocamos. Una y otra vez. Y esto le sucedió a Keynes, a Ricardo o a Milton Friedman por nombrar a sólo algunos de los grandes genios de la economía que conocemos.

 

Porque la realidad, la cambiante realidad siempre va por delante de lo que pensamos, de lo que creemos puede suceder en un futuro. Nos preguntan que como creemos va a evolucionar la coyuntura. Y damos nuestra opinión. Pero claro siempre condicionada a que las cosas no cambien. Y cambian. De la forma más imprevista. Más imprevisible. Los ejemplos los tenemos casi a diario. La pandemia que creíamos habíamos arrinconado y que vuelve a despertar. Los suministros aparcados en puertos de todo el mundo con una actitud renqueante de las autoridades chinas. El alza del precio de las fuentes de energía. El conflicto Argelia/ Marruecos.

 

Si se nos pregunta cuál es nuestro pronóstico acerca del comportamiento de las principales magnitudes económicas, tendremos que contestar siempre con un condicionante. Esto es, “ si no ocurre este u otro accidente”. Y claro el juicio será siempre a corto, cortísimo plazo.

 

Ahora mismo la evolución de la coyuntura está condicionada fundamentalmente por tres factores. El primero, como señalaba, el comportamiento del Covid. El segundo que también he mencionado, la normalización de los suministros. El tercero la estabilización de los suministros y precios del gas y la electricidad.

 

Y naturalmente hay más ingredientes importantes que van a influir en el ánimo de consumidores e inversores. Pero aquellos tres, de momento, son los que tenemos que intentar sortear. Luego ya vendrán otros.

 

Lo dicho. No se nada. La realidad, la imprevisible realidad que nos sorprende siempre.

 

Y no tendría ya que sorprendernos

 

7 de noviembre de 2021

7-11-2021 CONTRA EL EMPLEO

La frase no es mía. Es de los periódicos. De estos días. Y tenia sentido reproducirla.Ciertamente la reforma laboral en curso  ,- derogación de la última del PP,- va contra el empleo. Lisa y llanamente. Pretende ir a favor de los ocupados y negar el derecho al trabajo de los desocupados.

Muy sencillo. Si la ley actual,- y me es igual si hubiera sido de otro partido,- ha resultado positiva y ha creado cientos de miles de empleos, ¿ Porque cambiarla, por una cuestión puramente ideológica, por intereses de partido, por hacerle una gracia a Podemos, a Yolanda Díaz?

 

Si hablamos del famoso interés general, lo que se está cocinando en la Moncloa va contra los intereses de la mayoría de ciudadanos.Uno puede legislar, imponer condiciones, pero olvida que la otra parte, en este caso el sector privado, es quien tiene que decidir ante un nuevo marco laboral.

 

Menos contratación temporal. Es uno de los objetivos. Muy bien.Claro que todos aspiramos a un empleo fijo. Pero la primera que no cree en ello es la misma Administración que tiene miles de empleados afectados por la temporalidad. No cree la Administracion y quiere en cambio que crean los empresarios.

 

¿Y qué sucede con los convenios colectivos sectoriales? ¿Que vuelvan a mandar los acuerdos de esta naturaleza, como así se pretende? ¿O es que las empresas, sean del sector que sean, funcionan todas por igual? Esto no tiene sentido alguno. Una huida constante de la realidad.

 

Es el gobierno que tenemos. Mal futuro nos espera

 

7 de noviembre de 2021

7-11-2021 PLUSVALÍA

La ministra de Hacienda se ha apresurado en un mitin ayer del partido socialista, a anunciar que nuevamente se va a legislar sobre el impuesto de plusvalía, para satisfacer la sed de los Ayuntamientos, ante la situación de sequía producida por la sentencia del Supremo, que con razón decía que en muchas ocasiones se paga el impuesto sin que se haya producido una plusvalía real en la compra venta.

 

Pero como que las corporaciones locales necesitan de estos recursos, el Gobierno exista o no la plusvalía, va a legislar entendiendo que siempre ha de haberla. Y por tanto se ha de pagar sí o sí. De este modo se asegura el ingreso de los Ayuntamientos. ¿Impuesto de plusvalía?. Pues no necesariamente. Un impuesto más. Llámelo Vd. como quiera.

 

Y se va a hacer más o menos lo siguiente según leo: «Se deja al contribuyente el método que le resulte más favorable. Si la fórmula con el valor catastral con los nuevos coeficientes que Hacienda actualizará cada año, sale más onerosa que la plusvalía real, el contribuyente podrá optar por esta última opción, la diferencia entre el precio de compra y venta.»

 

Muy bien. Pero la propuesta implica o supone que el precio de venta siempre será superior del de compra. ¿Y si no hay manera de vender sino es a pérdida, entonces qué sucede?. Pues que se tendrá que pagar igualmente el impuesto de acuerdo con los «coeficientes» de Hacienda.

 

Por tanto, es igual lo que los contratantes acuerden. En cualquier caso el impuesto se va a pagar. En definitiva será Hacienda la que finalmente va a fijar el precio a partir del cual se ha de pagar el impuesto.

 

¿Qué os parece?. El Tribunal Supremo apuntó que el impuesto de plusvalía si se cobraba en cualquier caso, era confiscatorio.

 

Pues es lo que va a suceder también a partir de ahora. ¿Que más os puedo decir?

 

Y esto que la propia Ley General Tributaria dice que el sistema recaudatorio no puede ser en ningún caso confiscatorio

 

Pero el gobierno, ni caso.

 

7 de noviembre de 2021

7-11-2021 ENANTYUM

Llego a casa después de visitar al dentista. Una aventura. Me receta Enantyum. Contra el dolor, después de una intervención. Adquiero el específico. Abro el envoltorio y me encuentro con un «prospecto: información para el usuario», impreso en una larga y estrecha hoja de aproximadamente 70×30 cm. Además, ahorro de papel, la impresión es por las dos caras.

 

El autor del digamos relato, me pide, me advierte que «lea todo el prospecto detenidamente antes de empezar a tomar el medicamento, ya que contiene información importante para Vd.» (esto es, para mí).

 

Estoy tentado de hacer caso a estas indicaciones de lectura absoluta y total pero finalmente me tomo la pastilla que el médico me ha recomendado. Llego a la conclusión que mi odontólogo ya sabe lo que es el Enantyum y que si me lo ha recetado es que tiene conocimiento de sus posibles incompatibilidades.

 

Pero no resisto la tentación después de ingerir la primera gragea, de seguir curioseando en el contenido del prospecto. Y la verdad es que no tiene desperdicio alguno. Así, ya de inicio me dice que «conserve este prospecto, ya que puede tener que volver a leerlo». Ello me produce una cierta inquietud. ¿Cuándo? Cómo? ¿Porqué?

 

Y sigo con la lectura. Claro que en «·diagonal». Porque las informaciones, completísimas, se suceden sin interrupción. Seis enormes, larguísimos capítulos. Por supuesto las incompatibilidades, a la orden del día. O bien «precauciones» si el medicamento se toma asociado a fármacos para mí tan desconocidos como la Zidobudina, la silfoniurea o el metrotexato.

 

Ya llegando a las postrimerías del folleto informativo, mi actitud se vuelve más favorable al medicamento cuando en los posibles «efectos adversos», se describen los «muy raros», que pueden afectar a una de cada 10.000 personas. Y claro, no tengo inconveniente alguno, sin seguir con la lectura, en situarme entre estos diez mil afortunados que tomando el Enantyum no va a tener efectos adversos.

 

Estoy convencido, muy convencido que las farmacéuticas saben que «las informaciones para el usuario» no se las lee nadie. O casi nadie. Y que si se las leyeran detenidamente llegarían posiblemente a la conclusión que no van a ingerir el medicamento. Simplemente porque alguna contraindicación seguro que va a afectarle.

 

Entonces, ¿para qué sirve el prospecto de marras?. Pues habrán considerado los servicios jurídicos de las farmacéuticas que si algo sucede en el ámbito judicial, siempre tendrán con ello, mayores argumentos de defensa.

 

Pues, como jurista que soy con alguna experiencia, no lo tengo tan claro.

 

7 de noviembre de 2021